FLUJOS DE PERSONAS
INVESTIGACIÓN
Paradojas

Contextos de arquitectura y urbanismo + Oscar Miguel Ares + Bárbara Arranz + Eduardo Rodríguez + Judit Sigüenza + María Mendez + Luis del Hoyo + Patricia Romero

Para Borges, la verdad es siempre doble, mutable, circular. En este contexto, la paradoja tiene un sentido de multiplicidad, de verdades diferentes que siempre van a depender de la perspectiva individual; y los campos de Castilla no podrían ser mejores guardianes de este concepto.

Sobre la variedad de sus paisajes se ha extendido el nuevo mundo. Flujos energéticos, redes de alta capacidad que sobrevuelan los terruños, las grietas, los áridos colores y los remansos verdes. Sus aspas silban el cielo; los espejos reflejan los azules del cielo como un mar inserto en el trigo. La alta tecnología, construida en tierras lejanas, cohabita ochenta, cien, ciento cincuenta metros por encima de lo más agreste, atemporal o vernáculo en el caso de los molinos; los paneles, sin embargo, se extienden, dilatan y propagan como si de un cultivo más se tratase. Son las nuevas realidades. La nueva paradoja. Para un observador inocente, ¿quién soporta a quién?; ¿son los nuevos flujos energéticos un error, una manera de destrozar el paisaje?; o, ¿tal vez el ancla, la salvación económica de ese otro flujo, el de comunidades debilitadas que reposan bajo ellas? Tal vez todas las verdades estén presentes.

Los pequeños municipios han encontrado en el oro eólico o solar una fuente de recursos que ha servido para solventar demandas vecinales. No solo mejoras en la urbanización, sino inteligentes equipamientos —de presupuesto limitado— que atienden las necesidades de justicia social —un pabellón, un edificio multiusos, una biblioteca— que tan al alcance hay en las urbes. Pero la paradoja está en la denunciada destrucción del paisaje, en la pérdida del nítido horizonte surcado de hilos de energía que no se consume donde se produce, en los manifestantes urbanitas que ven en eso que nunca han mirado una pérdida de algo no disfrutado.

Como indicaba Borges, la verdad es surtida, en una tierra azotada por los incendios, la despoblación y el envejecimiento surgen lugares arquitectónicos — que no edificios— donde se activa la vida: pequeños edificios sostenidos económicamente por plusvalías energéticas que han ayudado a facilitar la vida no fácil. ¿Esperanza o maldición? No sabría qué contestar.

CRÉDITOS

Fotografía: Ana Amado

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